Y hasta aquí se ha llegado, hasta la situación de que los derechos nublan las obligaciones.
Ahora resulta que la práctica "PROHIBIDA" de reunirse en los espacios abiertos por parte de los jóvenes con el único interés que el de mamarse hasta no tenerse de pie es un derecho... Cojones, señores míos, ES-TÁ PRO-HI-BI-DO por la ley.
La gente se ha concentrado para llorar la muerte del joven sevillano, vale, y se reclama justicia y que se busque al causante, también vale.

Pero claro, si ahora conseguimos hacer mucho ruido puede que nuestra conciencia olvide a base de euros que alguien que no he sido yo, ni las autoridades ni mucha juventud a mayores y nos acostemos con la seguridad de haber hecho lo correcto.

Los responsables de la suciedad, de las marranadas, del descontrol, de los comas etílicos y de todo lo sucedido no son las autoridades por no controlar lo PROHIBIDO, no, lo son, le duela a quien le duela los padres, tutores y mayores de aquellos a los que no supieron controlar,
educar y controlar, y si alguien no puede volver a perder ojo por las noches han de ser estos últimos.
No entiendo de donde sale tanta lágrima fácil si al tiempo se está pidiendo veladamente dinerito solo por no haber sabido, podido o querido educar a los hijos.